viernes 6 de noviembre de 2009

La cultura de la investigación universitaria en el siglo XXI


La investigación universitaria, inscrita en la sociedad de los conocimientos y saberes, identificada como el nuevo modo de producción; donde el conocimiento y no la información, es la mercancía que encierra mayor valor de uso y de cambio en los diversos escenarios de acción en los que opera el complejo mundo actual; adquiere, en el siglo XXI, un sentido y significado que rompe con sus esquemas tradicionales; tanto organizacionales, jerárquicos como epistemológicos y metodológicos; dando lugar a la aparición de nuevos patrones de conducta, de valores y de comportamientos, aportados por las nacientes comunidades de investigadores jóvenes; y dando origen a importantes cambios en lo que se ha llamado la cultura de la investigación universitaria.

Hacer ciencia hoy es superar los compartimentos estancos de las disciplinas y trabajar en colectivos de saberes alrededor de problemas y necesidades. Ya no se hablará de investigación en física, química o biología, matemáticas o informática sino que estas “ciencias” serán integradas en la genómica, la robótica, la inteligencia artificial, la neurociencia y la nanotecnología. Ya no se hablará más de neutralidad valorativa en el ámbito científico sino que la pregunta por la seguridad, la salud, el medio ambiente y la calidad de vida configurarán un campo como el de la bioética, promisorio y exigente.

La universidad construye su identidad desde la búsqueda sistemática de la verdad, en un proceso permanente y plural de indagación muy contrario a la imposición dogmática de productos intelectuales considerados inmutables obtenidos de manera infalible por el método científico (1).

Al centrar la presente reflexión en la función de investigación en la Universidad del siglo XXI, es conducente considerarla, entonces desde los diferentes papeles y ámbitos que en la actualidad ésta cumple o que le han venido siendo atribuidos en los ambientes universitarios. En este sentido la investigación universitaria es ahora considerada, tanto como productora de conocimiento, formadora de la masa critica de investigadores, forjadora de semilleros de investigación; como también un indicador de capacidad científica y tecnológica de la universidad, o como factor de acreditación; o bien, como generadora de relaciones con la empresa, con el sector productivo y finalmente como productora de la base de conocimiento necesario para formulación de las políticas públicas del Estado.

En Colombia, particularmente la investigación universitaria, a pesar de sus todavía grandes carencias, cuenta ya con las bases de una emergente tradición académica, tejida gracias a las experiencias y trayectorias recorridas, en los ya más de 30 años de historia recorrida, por varios de los claustros universitarios del país. Los estudios revelan que todavía la mayoría de investigaciones científicas del país se realizan en las universidades.

Las nuevas generaciones que llegan a las universidades colombianas, no solo han crecido en entornos familiares diferentes, en los que cada vez es mas frecuente encontrar padres con títulos universitarios, hogares con bibliotecas, computadores, conexiones a Internet, teléfonos y todo tipo de conexión móvil; sino que han contado con mejores oportunidades de ampliación de sus fronteras geográficas y un mayor acceso a información sobre nutrición, salud y bienestar, entre otros.

Con estas mayores oportunidades, vemos llegar a la universidad un nuevo sujeto, que según Don Tapscott (2), se trata de seres humanos cuyas habilidades, destrezas y capacidades cognitivas se han formado y desarrollado en condiciones muy diferentes a las que tuvieron las generaciones anteriores; lo que los ha dotado de conformaciones neuronales mas complejas y de capacidades de atención y resolución de problemas de muy diversa naturaleza; adicionalmente, de un marcado espíritu de emprendimiento empresarial y de alta valoración a la creación de vínculos sociales y académicos con sus pares en el mundo, y de la movilidad internacional.

Este nuevo sujeto puede ahora penetrar con gran facilidad de comprensión a los nuevos horizontes de acción que abre el mundo virtual, dispone de plataformas tecnológicas que le permiten pasar con alta facilidad del mundo de los átomos al mundo de los bites, del mundo de lo macro al mundo de lo nano. Los nuevos materiales, la biotecnología y la comunicación con su velocidad y capacidad, entran también a configurar los nuevos ambientes de aprendizaje del ser humano contemporáneo.

Las anteriores características son parte de la batería de nuevos elementos que es necesario tener en cuenta si nos queremos referir a la actitudes y a la cultura de la investigación en la sociedad contemporánea y así preguntarnos por la manera cómo la Universidad se está preparando para asumir esta tarea; cuyos entornos son muy diferentes a los que le dieron origen en el siglo XII. Hablar de cambios de paradigma es hablar de cambios en la concepción del mundo.

La concepción de ciencia ha cambiado y, gracias a los desarrollos de la epistemología sabemos que los límites entre ellas se hacen cada vez más débiles y borrosos mientras que la relación entre ciencia, tecnología y políticas públicas es cada vez más fuerte.

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(1) Tamayo V. Alfonso. (1999). Epistemología y Métodos de Investigación en Educación. En Revista Educación y Ciencia. UPTC. Tunja p. 119
(2)Tapscott Don (2008) Wikinomics. Conferencia Hotel Royal . Fundación Concha Sal

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